De las trincheras a Internet

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“Aquí estoy, sentado al sol en la trinchera de nuestro cuartel general. La lluvia que hemos tenido sin parar durante dos días ya ha cesado y ahora el mundo debería parecer la gloria”, escribió un día de principios de septiembre de 1914 el capitán C. J. Paterson, del regimiento británico de infantería South Wales Borderers, durante un alto en la primera confrontación del Marne. “La batalla se ha parado aquí por un momento, aunque se pueden oír en la distancia los disparos del segundo cuerpo del ejército inglés y la batalla en general. Como digo, todo debería ser hermoso y pacífico y bonito. Pero en realidad es imposible describirlo”, añade el texto.

 “Trincheras, pedazos de equipamiento, ropa (seguramente con manchas de sangre), munición, herramientas, sombreros, etc., etc., por todas partes. Pobres desgraciados yaciendo muertos por todas partes. Algunos son de los nuestros, otros son de la Primera Brigada de Guardias que pasaron por aquí antes que nosotros, y muchos son alemanes”, relata.

“Todos los setos están rotos y pisoteados, toda la hierba está pisoteada de barro, agujeros allí donde han estallado los proyectiles, ramas separadas de su tronco por las explosiones. En todas partes las mismas señales terribles, sombrías y despiadadas de la batalla y de la guerra. Ya tengo el estómago lleno de todo eso”, concluye. Paterson moriría a las pocas semanas de escribir ese testimonio, el 1 de noviembre de 1914.

Su relato es uno entre cientos de miles que se pueden consultar desde cualquier punto del planeta a través de la página web de los Archivos Nacionales británicos. No son en sí mismos una primicia: estaban desde hace más de 50 años a disposición del público y de los historiadores en el Imperial War Museum de Londres. La novedad es que ahora, con la ayuda durante meses de un puñado de voluntarios, los Archivos Nacionales han escaneado y colgado en la Red 300.000 páginas de documentos como ese, que suponen solo una quinta parte del material disponible y que van a ir poniéndose a disposición de los internautas en los próximos meses. La meta es que a final de año estén digitalizadas la totalidad de los 1,5 millones de páginas que conforman el fondo documental.

Colgar esos cientos de miles de documentos en Internet forma parte de las conmemoraciones por el centenario de la I Guerra Mundial, que en Reino Unido tienen una especial importancia.

Los archivos colgados no son cartas de los reclutas a sus familias o sus amigos. Son los relatos de los oficiales en el campo de batalla, “a veces fascinantes, a veces horripilantes”, los diarios de la guerra en el frente occidental, en Francia y Bélgica. El retrato del día a día de una guerra que se pensaba que iba a ser corta y definitiva y que fue larga, cruel y transitoria: tan solo el pórtico de la II Guerra Mundial. Una guerra en la que murieron 16 millones de personas y otros 20 millones resultaron heridas. Quizás la última guerra de soldados, la última gran guerra de trincheras y bayonetas caladas en Europa. Luego llegaría la aviación, las bombas teledirigidas, los misiles, los drones. Y con el avance de la técnica, las víctimas colaterales: los civiles muertos por error o como escudos humanos.

Los archivos están a disposición del planeta. Basta con ser capaz de superar el entramado de registros, tutoriales y aprendizajes varios que conforman el alma de los Archivos Nacionales británicos y disponer además de una conexión de banda ancha para navegar por los archivos. Pero su consulta no es gratuita: aunque la página web de los archivos no menciona cantidades y solo explica que el acceso a alguno de los documentos puede ser de pago, los medios británicos afirman que cuesta en torno a cuatro euros consultar un solo documento. Aunque se entiende que cada archivo tiene una media de 150 páginas.

En esta primera entrega se han colgado un total de 1.944 documentos digitalizados que cubren desde los primeros días de la guerra, como la primera batalla del Marne en la que el capitán Paterson describía el horror de la guerra de trincheras, hasta el final de la confrontación en junio de 1919. No todo son trágicos relatos de sangre, barro y muerte. Hay también detalles de encuentros deportivos y hasta de cenas de despedida al final de la guerra.

En opinión de William Spencer, escritor y especialista en documentos militares de los Archivos Nacionales, colgar esos diarios en Internet “permite a gente de todo el mundo descubrir por sí mismos las actividades diarias, historias y batallas de cada unidad”. Se trata, sostiene, de “un gran avance” tanto en la forma de distribuir información como en la manera de entenderla. “Es interesante porque es una forma de humanizar algo que es en sí mismo inhumano”, sostiene.

Spencer ha explicado que los documentos, que en muchos casos llevaban 45 años metidos en sus cajas, han sido digitalizados con la ayuda de 25 voluntarios que han trabajado de forma gratuita durante meses.

Ahora, los Archivos Nacionales han lanzado un llamamiento buscando voluntarios para leer esos cientos de miles de páginas y rastrear e introducir las etiquetas, los tags que permitirán a millones de personas realizar búsquedas más precisas entre cientos de miles de páginas y desmenuzar de verdad cómo esos oficiales vieron y describieron la I Guerra Mundial. “Operación Diario de Guerra: ¡Tu país te necesita!”, proclama el blog de los archivos. “El objetivo es abrir la información que ahora mismo está encerrada en los diarios de guerra y estamos buscando voluntarios que quieran etiquetar cualquier dato que encuentren, desde una persona a un lugar o una actividad”, proclaman.

“No necesitas saber nada sobre los diarios para poder participar aunque si eres bueno leyendo textos escritos a mano puede ser una ventaja”, ironiza el llamamiento de los Archivos, que han puesto en la web un tutorial de 10 minutos explicando paso a paso a los posibles voluntarios qué tendrían que hacer y cómo. El objetivo no es otro que crear una herramienta para que público, historiadores y familiares de los soldados que participaron en aquella guerra puedan saber qué pasó, día a día, en el frente occidental.

 

Fuente: http://cultura.elpais.com (18/01/2014)

Museum Of Endangered Sound

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¿Imaginan un mundo en el que nunca más podamos escuchar el inicio sinfónico de una compu con Windows 95?
¿El chirrido de la conexión dial-up?

Brendan Chilcutt ha creado el “Museum of endangered sound” como una forma de preservar los sonidos de viejas tecnologías favoritas y equipos electrónicos.

Un colección que hizo pública en enero de 2012 y que el propio Brendan plantea en un trabajo a 10 años. Una idea muy interesantes que mucho tiene que ver con otras entradas de este blog, la más cercana es 15 años no es nada.

Festival HTML

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Ya estoy pensando en la segunda edición del festival en agosto 2014. Mientras dejo en el blog algunas notas de lo que fue la primera edición.

¿Qué implica comunicarse y crear en una época en la que todo parece desmoronarse? ¿Qué sentido tiene crear formas y significados, en un momento en el que la sobrecarga de imágenes e información parece ahogarnos? ¿Qué reflexión crítica nos proponen las nuevas manifestaciones de la creación digital? ¿Cuáles son las nuevas relaciones entre creación, el disenso y la diversidad? ¿Cuál es la influencia de los medios y de las tecnologías digitales en la creación, la producción, la práctica y la difusión en tiempos de internet?

Tomando a las tecnologías digitales y sus posibilidades creativas como punto de partida, intentaremos encontrar posibles respuestas a estas y otras cuestiones y, sobre todo, generar muchas más preguntas en este ciclo de actividades compuesto por charlas, presentaciones, debates, muestra y talleres abiertos a la colaboración a realizarse del miércoles 27 de noviembre al domingo 01 de diciembre de 2013.

Las prácticas artísticas, culturales y de producción en Internet serán desarrolladas en los siguientes ejes temáticos:

– Fotografía/video e Internet

– Música e Internet

– Museos en tiempo de las redes globales

– Literatura e Internet

– Plataformas online y gobierno abierto llevando adelante la apertura de datos públicos.

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Cronograma completo

Miércoles 27 de noviembre
17:00 h
Presentación del Festival HTML
17:20 h
Inauguración de la obra adquisición GALERIA PERENNE de Marcos Calvari.
17:50 h
Charla ¿QUÉ ES EL STOP MOTION? – Dante Sorgentini.
18:30 h
Charla CÓMO HACER DE TU IDEA UN PROYECTO DE FINANCIAMIENTO COLECTIVO – Panal de Ideas.
19:30 h
Charla ¿QUÉ ES GOBIERNO ABIERTO? – Esteban Mirofsky

Jueves 28 de noviembre
17:00 h
Charla HERRAMIENTAS DIGITALES PARA CIUDADES INTELIGENTES – Marcos Malamud
17:40 h
Charla INTERVENCIÓN, APROPIACIÓN, CITA Y RESIGNIFICACIÓN: AMPLIANDO EL ESPECTRO CREATIVO – Ricardo de Armas
18:20 h
Charla SISTEMA POLIEDRO: PRODUCCIONES COLECTIVAS EN MÚSICA EN LA WEB 2.0. CONTEXTO, ESTRATEGIAS Y RESULTADOS- Fabian Luna.
BREVE CONCIERTO DE PRODUCCIONES COLECTIVAS – Fabián Luna + Ricardo de Armas.
19:00 h
Presentación de ARCA VIDEO – Mariela Cantú
19:40 h
Mesa Redonda: IMAGEN E INTERNET
Participan: Mariela Cantú, Horacio Culaciatti, Nicolás Testoni, Héctor Fazio, Fernando Mariani

Viernes 29 de noviembre
17:00 h
Charla: ESCÁNERES DE BAJO COSTO PARA LA DIGITALIZACIÓN MASIVA DE LIBROS – Evelin Heidel
17:40 h
Presentación OBJETIVOS, ESTRUCTURA Y ACCIONES. RESULTADOS DEL CONCURSO DE DESARROLLO DE PROYECTOS DE CULTURA DIGITAL 2013 – Centro de Producción Digital, Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires.
18:20 h
Presentación del MUVAC (Museo Virtual de Arte Correo) – Lucía Gentile y Nicolás Cuello.
19:00 h
Mesa Redonda: MUSEOS EN TIEMPOS DE INTERNET
Participantes: MUVAC, Museo de Arqueología Humanidades (MAH), Museo del Puerto, Ferrowhite, MBA-MAC

Sábado 30 de noviembre
17:00 h
Presentación de EDICIONES LUX – Carlos Mux
17:40 h
Presentación de DETERMINADO RUMOR – Sebastián Morfes
18:20 h
Charla PERIODISMO DIGITAL – Abel Escudero (LaNueva.com )
19:00 h
Charla ARTE Y CULTURA EN CIRCULACIÓN: INTRODUCCIÓN AL DERECHO DE AUTOR Y LAS LICENCIAS LIBRES – Evelin Heidel
19:40 h
Mesa debate: INFORMACIÓN E INTERNET
Participantes: Evelin Heidel, Pablo Usabiaga, Abel Escudero y Sebastián Morfes.

Domingo 1 de diciembre
17:00 h
Presentación de POÉTICA MÓVIL y deL PROYECTO CARA – Lino Divas
17:30 h
Presentación de TÉ DE ARTISTAS – Tomás Rawski
18:00 h
Presentación NEXO ARTES & CULTURAS – Agustín Hernandorena
18:30 h
Charla CULTURA, REPLICACIÓN Y DIGITALIDAD – Pablo Usabiaga

Todas las fotos del festival acá
+ los cuatro talleres que se estarán dando en paralelo.

Taller de Stop Motion con Dante Sorgentini

Taller de programación para artistas con Tomás Rawski

Taller de financiamiento colectivo con Patricio Sabatini por Panal de ideas

Taller de escritura colaborativa a cargo de Marcelo Díaz

+ el proyecto de Kevin Kelly The internet Mapping project
“Me he vuelto muy curioso acerca de los mapas que las personas tienen en sus cabezas cuando entran en internet. Así que he estado pidiendo a la gente que me dibujen un mapa de Internet según como lo ven.”

En una hojas A3 sobre la mesa de acceso al SUM la gente podía dibujar su mapa de internet.

Todas las colaboraciones acá

Este es el texto de la presentación del festival, las palabras con las que inauguré el festival

Internet se considera uno de los inventos más revolucionarios de las últimas décadas e incluso uno de los que mayor impacto han generado en la vida cotidiana de la humanidad. En términos culturales se le compara con la imprenta de Gutenberg y en telecomunicaciones es quizá tanto o más trascendente como el teléfono o la radio. Su presencia es tal que, realizando un ejercicio sencillo e inmediato, podemos intentar imaginar cómo sería nuestra vida sin la Red o, en otro sentido, enumerar todas las cosas que hacemos ahora y que dependen de que estemos conectados, desde el correo electrónico y la necesidad creada de las redes sociales, hasta la música, las películas o los libros a los que tenemos acceso, la manera en que nos informamos, los servicios que ocupamos cotidianamente y un amplio etcétera que se relaciona directamente con nuestros hábitos cotidianos e íntimos.

Cuando hablamos de cultura digital, ¿cuál es la idea de cultura que manejamos? ¿Como sinónimo de “bien cultural”, identificable y cristalizado, fruto de la educación formal? ¿O como el conjunto de procesos de significación de la vida social?

El internauta medio participa activamente en algo que ha venido acompañando a la cultura digital desde sus orígenes: la colaboración y el intercambio descentralizado de saberes. Y esto no es un debate técnico sino social y cultural. El problema es en qué medida estas nuevas posibilidades de interacción pueden modificar nuestros hábitos de conducta on y offline. Es decir, pueden crear cultura.

Desde el mundo del arte se imaginan posibilidades de explotación creativa de los nuevos medios – de nuevo, con una larga lista de términos que quizás no soporten bien el paso del tiempo: net art, media art, new media art, network art, blog art, por citar sólo algunos y se discute sobre sus modelos de exposición y conservación.

Por su parte, el derecho de la cultura y la gestión cultural se centran en los problemas derivados de la digitalización de los soportes y los derechos de intermediarios, consumidores y creadores.

Internet es una máquina de copiar. En su nivel más básico, copia cada acción, cada carácter, cada pensamiento que hacemos mientras navegamos. Para mandar un mensaje de una esquina de Internet a la otra, los protocolos de comunicación exigen que todo mensaje sea copiado durante el camino varias veces. Cada bit de datos que se produce en cualquier ordenador es copiado en algún sitio.

Nuestra red de comunicación digital ha sido diseñada de forma que cada copia fluya con la menor fricción posible. De hecho, las copias fluyen tan libremente que podemos pensar en Internet como un sistema de superdistribución donde, una vez que una copia es introducida, continuará fluyendo por la red para siempre, exactamente igual que la electricidad en una línea de alta tensión. Podemos ver la evidencia de esto en la vida real. Una vez que algo que puede ser copiado se pone en contacto con Internet, será copiado, y esas copias nunca desaparecerán. Incluso un perro sabe que no se puede borrar algo una vez que se ha subido a Internet.

¿Qué implica comunicarse y crear en una época en la que todo parece desmoronarse?

¿Qué sentido tiene crear formas y significados, en un momento en el que la sobrecarga de imágenes e información parece ahogarnos?

¿Qué reflexión crítica nos proponen las nuevas manifestaciones de la creación digital?

Copio y pego

La originalidad de la copia. Por qué robar a otros ya no está mal visto (*)
La revolución digital y la tendencia a celebrar la mezcla, el collage y el mashup legitiman la apropiación como acto creativo.

¿Está buscando una idea original? No pierda tiempo. Cópiela. Declárese un “cleptómano creativo” como el estadounidense Austin Kleon, autor de Robar como un artista, el manifiesto sobre creatividad que ingresó el año pasado a la lista de los libros más vendidos del New York Times.
La copia le está ganando al original. La revolución digital -que pone buena parte del conocimiento humano a nuestro alcance-, y la tendencia a celebrar la mezcla, el collage y el mashup, lograron que la copia deje de ser el oprobio del artista y se vuelva un motor de creatividad, aceptado y respetado.

La era del cover
Desde su oficina hogareña en Texas, en compañía de Milo, el perro que protagoniza el tráiler de su libro, Kleon sostiene que la vida se divide entre lo que vale la pena robar y lo que no. “Todos somos ladrones: el artista mira algo y piensa ¿vale la pena robarlo?”. En todo caso –reconoce- hay buenos y malos ladrones. “Los buenos ladrones honran, los malos degradan. Un buen ladrón toma el material original y lo transforma en algo nuevo o diferente”.
Para el escritor Leonardo Oyola, siempre alguien hizo lo que estamos por hacer: “Es verdad que todo está inventado, pero ¿por qué vas a dejar de aportar lo tuyo?”. Oyola dio este año una charla en TEDx Río de la Plata donde celebró el valor de los covers, esas nuevas versiones de canciones que inventaron otros. “Es un error quedarse esperando que se te ocurra una idea por la que vas a ser recordado –sostiene-; hay que empezar por tomar obras o ideas que te gustan, que querés y respetás, y en ese camino aparecerá tu contribución única… o no. Tu aporte puede ser solamente difundir y compartir”.
La valoración de la copia es tal que hoy se protegen los derechos de quien la ejerce. Pat Aufderheide dirige el centro de investigación sobre medios de la American University, en Washington DC, y es una militante del derecho a la copia, resguardado en Estados Unidos por la doctrina del “uso justo”, que considera válido tomar material de otros sin pagar derechos siempre y cuando se cite al autor y no se persigan fines comerciales.
Las razones para usar material de otros son variadas y van de la sátira a la crítica, desde el uso ilustrativo al periodístico. “Todas las expresiones culturales se construyen a partir de otros trabajos y, en cierto sentido, esas referencias son las que nos permiten ubicar una obra en nuestro propio universo y darle sentido”. En otras palabras, la copia colabora no solo con la creatividad del autor, sino también con la comprensión del espectador.

¿Qué copias cuando copias?
Nadie parece oponerse al pastiche o la intertextualidad pero algunos casos despiertan polémica, como la obra de Richard Prince. Este artista estadounidense, dedicado a la apropiación de fotografías, logró que su trabajo Untitled (Cowboy) -una foto de la foto tomada originalmente por un colega para una publicidad de cigarrillos- fuera la primera en su tipo por la que se pagó más de un millón de dólares en una subasta en Christie’s, en 2005. La obra de Prince fue celebrada en 2007 con una retrospectiva en el museo Guggenheim de Nueva York a la que fueron a quejarse varios de los fotógrafos cuyo trabajo Prince reproduce sin mencionarlos.
¿Qué puede copiarse y qué no? Para Oyola, “es fácil decir que te inspiraste en el cine de John Cassavetes o la música de Luis Alberto Spinetta, pero es más lindo guiñarle un ojo al lector y reconocer que te hizo feliz la película Melody o una canción de Vilma Palma e Vampiro, aunque no esté tan bien visto”.

Sí a la copia, no al parripollo
Así como ingresó al mundo del arte, la copia avanzó sin prejuicios también en los negocios, donde se llama copycat a las empresas que toman un modelo ya implementado por otros.
Santiago Bilinkis, experto emprendedor, reconoce que Officenet, la empresa que fundó en plena burbuja de internet y vendió luego a Staples, era una copia de… Staples. “Mercado libre es un copycat de E-Bay, Avenida.com -un emprendimiento que acabamos de lanzar- es un copycat de Amazon. Copiar no es malo en sí mismo, pero lo es si se copia un modelo inadecuado. Tiene sentido cuando las barreras regionales son fuertes y el negocio requiere de mucha infraestructura local. Para que sea un éxito, la copia debe ser trabajosa. Si es fácil de copiar para vos lo van a copiar otros también. No sirve copiar parripollos”.
Finalmente, como dice una famosa frase de Mary Kay Ash, fundadora del emporio de cosméticos Mary Kay: “Una docena de buenas ideas vale un centavo; su implementación vale millones”.

Pasado y futuro del machete
El interés por la copia tampoco es original. Según Pat Aufderheide “puede rastrearse hasta 1935, cuando Walter Bejamin escribió su brillante artículo ‘La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica’; y él no fue el primero en plantearlo”.
En la década pasada, un colosal trabajo del historiador Hillel Schwartz titulado La cultura de la copia reunió miles de ejemplos que prueban nuestra incómoda fascinación por los dobles, parecidos, réplicas y facsímiles. Su conclusión es que el original “es un gemelo que se esfuma”.
La era digital exacerba al máximo estas tensiones. Por cada video que se viraliza en Youtube se publican decenas de parodias o reinterpretaciones que amplifican el original y lo transforman. La web es, en cierto modo, una enorme plataforma para la copia.
Ante esa evidencia, Bilinkis propuso recientemente que las escuelas deberían no solo permitir sino promover la copia: “Habría que evaluar a los alumnos con tres reglas simples: que usen material de al menos tres fuentes, que cada cita sea acompañada del crédito correspondiente, y que el material propio y de otros se organice en una exposición bien estructurada y coherente. Cualquier estudiante que pueda hacer eso está mejor preparado para vivir en este mundo que alguien que puede repetir de memoria todos los ríos de Europa”.

Acopiar para copiar
Kleon sostiene que la mejor manera de empezar un trabajo creativo es leer el trabajo de otros: “Según una teoría económica tu salario es el promedio del salario de tus amigos. Lo mismo se aplica a las ideas. Uno es el resultado del mundo que conoce y frecuenta. La forma de ser creativo es exponerse a la mayor cantidad de ideas y no tener miedo de robar todas las que puedas”.
Para Oyola, “el cover es el paso necesario para llegar a nuestros universos propios”. Desde su perspectiva, tomamos ideas de otros para darles una forma personal o, como prefiere decir, “tunearlas”. Existe incluso, en círculos intelectuales, lo que podría llamarse una instigación al robo: “Cuando cuento que estoy escribiendo una novela sobre la cárcel, mis colegas me dicen que tengo que leer a Edward Bunker, un autor policial que fue ladrón y pasó varios años en prisión. Siempre hay lecturas para incorporar”.
En última instancia, estos tiempos parecen darle la razón tardíamente al escritor T. S. Eliot, que en 1920 publicó: “Los poetas inmaduros imitan; los maduros, copian”. Una forma consistente de terminar esta nota: la frase está tomada del libro de Austin Kleon.

 

(*) Esta nota se la copié a @soniajalfin que la publicó en La Nación, en la sección creatividad hoy, 28/12/2013

digital@museos

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El 22 de marzo de 2010, Paola Antonelli, curadora del MOMA publica en el blog del museo que la arroba, el símbolo por antonomasia de la era Internet, ha sido adquirido como un «objeto» más de la colección Arquitectura y Diseño del Museo de Arte Moderno de Nueva York situado en la isla de Manhattan.

Y sigo con esta nota de José Yuste Frías, que publicara en su blog al respecto.

Paola Antonelli, la conservadora jefe del Departamento de Arquitectura y Diseño del MoMA (acrónimo del nombre inglés del museo: Museum of Modern Art), justifica esta nueva «adquisición» alegando en el blog del museo el «design power» que posee este símbolo. Un símbolo mundialmente conocido convertido en «a way of expressing society’s changing technological and social relationships, expresing new forms of behavior and interaction in a new world».

Fue a Ray Tomlinson, el inventor del correo electrónico en red que fue galardonado (junto con Martin Cooper, el inventor del teléfono móvil) con el Premio Príncipe de Asturias de la investigación científica y técnica 2009, a quien se le ocurrió en 1971 utilizar el signo @ para separar el nombre de usuario del nombre del servidor en la escritura de la cuenta de un correo electrónico. A pesar de que el signo @ exista desde hace siglos, mucho antes incluso de que existiera en nuestras antiguas máquinas de escribir o nuestros actuales teclados de ordenador, hoy en día circulan por Internet errores colosales sobre el supuesto origen medieval de la arroba que enciclopedias libres como Wikipedia reproducen, una y otra vez, en sus distintas versiones idiomáticas. Crasos errores paleográficos, filológicos y traductológicos, que muy flaco favor están haciendo a la historia tipográfica del uso de @ a lo largo de la historia de las lenguas románicas. Son errores que expongo todos los años al alumnado asistente a mis clases de Ortotipografía para traductores en la Universidade de Vigo y que muy pronto tendrán los comentarios que se merecen en una cuidada edición de un libro que estoy preparando.
El uso de la arroba va mucho más allá del que todos conocemos en el correo electrónico. La imagen de @ se ha convertido en auténtico icono cultural de nuestra era digital donde la cibernética imperante le otorga los mejores espacios de comunicación contemporáneos. Al identificar el icono con los nuevos medios de comunicación, miles de empresas, organizaciones, bancos, instituciones y hasta incluso partidos políticos, emplean la arroba para intentar paratraducir las cualidades benéficas de las nuevas tecnológicas que este símbolo parece llevar siempre implícitas: conexión, inteligencia y rapidez. Resulta muy curioso comprobar que incluso objetos tan unidos al papel como son los marcapáginas hayan adoptado también la imagen de la arroba a la hora de publicitar los valores simbólicos de la era digital aplicados a cualquier empresa o institución, privada o pública.
Hoy en día, en el Laberinto de los laberintos que es Internet, la arroba puede aparecer por todas partes y para todos los fines posibles e imaginables.
Podría multiplicar los ejemplos de imagen de @ ad infinitum… pero tengo que acabar este artículo y me gustaría hacerlo refiriéndome a @ como signo de escritura. Utilizar el signo @ para reemplazar palabras corrientes o aumentar su grado de sentido se ha convertido en una costumbre muy extendida. Al asociar @ con el mundo digital se realizan continuos trasvases de los valores simbólicos de la arroba a cualquier tipo de expresión digitalizada: el signo @ llega incluso a sustituir a la propia vocal «a» de forma totalmente aleatoria cuando se quiere dar ese barniz digital a lo que se está diciendo. ¿Quién, impelido por el entorno digital de la presencia física de la pantalla y el ordenador, no ha escrito alguna vez «Hol@@@@», «Buen@s noches», «Mu@@@@@@@@» cuando ha entrado en un chat, se ha despidido en un mensaje nocturno o ha querido dar un beso virtual, respectivamente? Algo que jamás escribiríamos en una hoja de papel. En cambio, en comunicación publicitaria impresa puede resultar de lo más normal.
 El uso de @ como signo de escritura ha ampliado enormemente las posibilidades de sentido simbólico de la imagen de la arroba hasta el punto de que la letra «a» de palabras extranjeras se convierta también en @ como hizo César Cuervo al escribir pl@yer en La Voz de Galicia del 09/11/2003 cuando dibujó cuatro escenas de videojugadores divididas por una cruz en cuyo centro aparecía la imagen de la arroba.
 El uso masivo de @ en la escritura puede llegar incluso a dar vida propia a la imagen de la arroba hasta convertir las propias personas en arrobas como le ocurrió al público espectador de una ficticia lucha de boxeo entre dos maneras diferentes de entender la informática, Microsoft y Linux, magníficamente puesta en escena por el ilustrador César Cuervo en La Voz de Galicia del 16/11/2003.
Pero quizás el uso de @ como signo más genuinamente español y que tantos ríos de tinta ha hecho correr (incluso aparece mencionado hacia el final del artículo que Paola Antonelli ha publicado en el propio blog del MoMA) es la idea original del uso del signo @ como marca de «no sexismo lingüístico» y elemento neutralizador del discurso no sólo en la lengua castellana sino también en las distintas lenguas oficiales del Estado español. He aquí algunos ejemplos genuinamente gallegos fotografiados estos años atrás durante la celebración del día de la Juventud en la ciudad de Vigo:
Estamos ante lo que se podría llamar la moda del «género arroba» que aboga por una neutralización masculino/femenino permanente en todo discurso, con el único fin de evitar que se le califique de machista. Seguir a ciegas esta moda puede llevar a más de una autoridad pública a escribir «miembr@s» en una comunicación oficial (tengo alguna que otra prueba, pero les invito a que me envíen más pruebas si así lo desean) y hasta llegar a decir «miembras» en público, cuando debería haberse escrito y dicho, en todo momento, «miembros» para referirse tanto a los hombres como a las mujeres que pertenecen a una determinada comunidad, institución u organismo, sea del tipo que sea. ¿Y quién no recuerda el famoso caso de «jóvenes y jóvenas»? Género gramatical y sexo no son conceptos equivalentes o idénticos. Parece que los usuarios de la lengua española han olvidado que existe el género común y epiceno. Aunque para seguimiento a ciegas de la moda del «género arroba» quiero mostrarles el que acabo de fotografiar hoy mismo. Se trata de la publicidad móvil de un centro de enseñanza privada de inglés donde no se cambia ninguna letra «a» por @ sino que se añade la arroba, con todo descaro y sin el menor pudor, a la palabra «profesor» en toda la carrocería de un coche.
Usar la arroba se he convertido en la península ibérica en una auténtica paratraducción simbólica de lo políticamente correcto. La voluntad de ser «políticamente correcto» o el miedo a no serlo bastante sigue invadiendo todavía en el siglo XXI nuestra manera de hablar y de escribir textos en papel o en pantalla y, por consiguiente, de traducirlos. El peligro está en que, con la era digital de la información lo «políticamente correcto», de por sí, nada reprochable sino excelente, se está imponiendo de tal forma que se transforma en un dogmatismo y un adoctrinamiento propios de un pensamiento único y global, herederos más bien de una filosofía totalitaria en busca del presunto terrorista intelectual que se atreva a expresarse de otra forma. Nada peor para la libertad de expresión que la imposición de lo «políticamente correcto». (Cf. la p. 67 del capítulo titulado Desconstrucción, traducción y paratraducción en la era digital que escribí en 2005 en el libro titulado Estudios sobre traducción: teoría, didáctica y profesion). Si seguimos por este camino del uso y abuso de @ puede que la arroba empiece a entrar en coma por mucho que acabe de entrar en MoMA.

Para finalizar mi artículo y abrir el debate sobre este tema del uso de @ como elemento neutralizador del discurso, citaré, textualmente, casi toda la página 88 de un libro que nadie tildaría de «machista». Me estoy refiriendo al Manual de lenguaje administrativo no sexista escrito por Marta Concepción Ayala Castro, Susana Guerreo Salazar y Antonia M. Medina Guerra, actuando esta última como coordinadora de este manual de 152 páginas publicado en 2002 por la Asociación de Estudios Históricos Sobre la Mujer de la Universidad de Málaga en colaboración con el Área de la Mujer del Ayuntamiento de Málaga.
Ahí va la cita:

En determinados ámbitos, como el publicitario, se ha puesto de moda la utilización de la arroba al final de palabra (niñ@ para hacer referencia a niños y niñas). Este signo, supuestamente englobador de las dos sexos, no es recomendable, entre otras muchas razones, porque no es un signo lingüístico, sino un símbolo utilizado actualmente; por ejemplo, en las direcciones de correo electrónico y […], para ahorrar espacio, se puede recurrir a los dobletes por medio de la barra. Por supuesto, sobra decir, que no sirve como solución en el plano oral, puesto que es impronunciable.
[…] no está de más advertir que la utilización de este recurso no se limita en muchos casos a buscar la economía gráfica, sino que en realidad pretende eludir el uso genérico del masculino (lo que es también extrapolable, en ocasiones, a la barra), para lo que, en caso de considerarse necesario, existen otros procedimientos, como los genéricos, las perífrasis, etc. Se trata, en definitiva, de una manifestación más de la equivocada asociación género-sexo y debe, por tanto, evitarse.

15 años no es nada

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El proyecto en el que estoy trabajando, digitales, me lleva a recuerdos bastantes cercanos y que a la vez parecen muy lejanos. Me acuerdo que en el 97 me compré la Performance 6400, que me venía con un cdrom de AOL para conectarme un mes gratis a internet, entré en la web con Netscape, mi primera cuenta de mail fue de Hotmail y me la hice en un cyber, buscaba sitios nuevos en Altavista, pasaba horas adentro de una sala de chat. Al tiempo pasé al ICQ y después el MSN para mandarnos mensajes instantáneos con nuestros contactos; bajaba canciones de a una con un modem de 56 k con Napster, Kazaa, edonkey; seguí cantidad de blogs y tuve muchos (aún tengo); tuve una web en geocities, publiqué mis fotos en Picassa, que luego reemplacé por Pinterest; encontré amigos a los que había perdido  y me hice de nuevos en Facebook, me hice de una cuenta de  Twitter.

Uso todos los días redes sociales, me resulta imposible pensarme sin Twitter o Facebook. El mundo de los medios y las comunicaciones parecen girar alrededor de lo que millones de personas tuiteamos cada día. Muchos de los mensajes en 140 caracteres marcan la agenda política, el espectáculo y lo que ocurre en el ambiente deportivo antes, durante y después.

Pero sepan también que mientras usábamos todas esas herramientas y plataformas mencionadas arriba nos parecía imposible pensar en la idea de dejar de hacerlo. Lo mismo ocurrió con otras tecnologías, formatos y plataformas, como la videocasetera,  el CD, el diskette, el teléfono de línea, el pendrive. ¿Todavía se usa el pendrive?

La web 2.0 tiene sus propias leyes y una, tal vez de las más importantes, es que se come a sí misma. Es una de las principales características evolutivas de la tecnología.

La frenética velocidad de desarrollo técnico que posibilita Internet, los millonarios negocios que se generan alrededor de cada nueva plataforma y nuestra inagotable sed de curiosidad como usuarios, que no dudamos en saltar en segundos a cada nueva plataforma de moda que aparece en la Web. Sobrevive el más apto, hasta que muere. Y así sucesivamente. Y lo más probable es que los ciclos de vida sean cada vez más cortos.

Hoy usamos Instagram, foursquare y jugamos al adictivo Candy Crush (antes Angry Birds, antes Farmville, antes…). Ahora la posta es filmar microvideos en Vine.

¿Qué vamos a usar mañana?

 

 

 

* el disparador e inspiración de esta nota fue una leída no hace mucho de Zanoni.

Digitales

 equipete en La Plata

El lunes 20 de mayo me levanté a las 7 de la mañana y mientras me preparaba el desayuno pensaba en lo que iba a poder hacer de todo lo que tenía para hacer. Era un inicio de semana complicado, tenía que estar en varios lugares casi que al mismo tiempo. Mientras me tomaba unos mates consultando mail, y redes sociales, en facebook un amigo me comparte un evento, una charla informativa por el lanzamiento del primer concurso para el desarrollo de Proyectos de Cultura Digital. ¿eh? ¿Y esto? Existe un Centro de Producción Digital en Argentina. ¡Qué bueno! Ah, y de la provincia de Buenos Aires. Bueno, vamos a ver de qué se trata. Voy un ratito, me dije y después vemos.

El martes 27 viajé a La Plata, a pasarme el día entero en el teatro Argentino de La Plata a morirme de frío de 8:30 a 21 horas. Bueno, así contado no suena muy bien, pero fue uno de los mejores días que pasé en años. Mucha y sincera buena onda en compartir de parte de los organizadores del concurso y lo mismo con el resto de los compañeros que buscaban ganar el premio para poder desarrollar el proyecto presentado y del que ya habíamos quedado finalistas.

Entre el 20 de mayo y el 27 de agosto pasó mucho más que tres meses, pasó todo un proceso de búsquedas, de contactos, relaciones, investigación, pasó que armé el proyecto y lo presenté, quedé finalista y el 27 ese proyecto fue uno de los ganadores.

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Estos son los apuntes que me hice para el pitch del proyecto que ahora ya empiezo a desarrollar y de a poco voy a ir contando.

Digitales
Plataforma para la conservación de obras de arte tecnológico

El objetivo general del presente proyecto es crear una plataforma on-line que permita la catalogación, conservación, archivo y acceso al patrimonio cultural de obras de arte digitales.

Inicialmente el proyecto se centrará en las prácticas de video arte y de arte sonoro.

Esta plataforma servirá, en una primera instancia, para el resguardo patrimonial de Bahía Blanca, ya que hasta el momento no se han generado mecanismos de conservación de obras de arte digital a pesar de la amplia trayectoria de esta disciplina en la ciudad.

Su contenido provendrá de tres nodos, generando de este modo una red local.

El nodo central lo constituye el patrimonio de obras del Museo de Arte Contemporáneo de Bahía. Otro incluye las obras de música electroacústica presentadas en el Festival Bahía [in] sonora y un tercer nodo está conformado por las obras de video arte correspondientes al Festival Latinoamericano de Cine Independiente Bahía Blanca (FECILBBA).

Es nodo central el MAC por ser el primer museo de arte contemporáneo del país, el primero en instalar una bienal de video arte y arte sonoro, siendo sede en todas las ediciones del festival acusmático Bahia in sonora, siendo parte también del FECILBBA.

A su vez, este proyecto constituye la primera etapa de una red que se expandirá en etapas, primero en otras ciudades de la provincia de Buenos Aires, y posteriormente al resto del país.

Con este proyecto se pretende:

Generar estrategias de resguardo de acuerdo a las características específicas de las obras .

Generar un protocolo de conservación de las obras.

Generar una plataforma on – line que funcionará a la vez como ente de conservación y archivo de consulta, con diversos grados de accesibilidad.

Cada obra propone una diferente estrategia de comunicación. Cómo se quiere exhibir, cómo se quiere reproducir, cómo se quiere relacionar o interactuar con el público. El registro de estas cuestiones por parte del artista es esencial en los procesos de conservación de las obras de arte digital. La información a través del registro mediante entrevistas con los artistas que incluya todas las especificaciones vinculadas con la adecuada reproducción de la obra tales como tecnologías empleadas en su creación, tecnologías empleadas/necesarias para su reproducción; tipo de licencia, planos de montaje en caso de ser parte de instalación, estándares mínimos de calidad, entre otros, constituirán los meta-datos que contextualizan la obra.

El equipo de trabajo estará conformado por:

Como asesores:

Ricardo de Armas, compositor de música electroacústica, artista sonoro y violoncellista, jurado en la primera bienal nacional de video arte y arte sonoro del MAC Bahía Blanca, coordinador general del festival Bahía[in]sonora.

Nicolás Testoni, videoartista, integrante del equipo de Ferrowhite, jurado en la primera bienal nacional de video arte y arte sonoro del MAC Bahía Blanca, coordinador del área visuales del festival Bahía[in]sonora.

En la implementación de la plataforma:

Victoria Ganuza, ingeniera en Sistemas de la Computación por la Universidad Nacional del Sur, se desempeña como programadora free lance.

Offline

love

Hoy llevé a hijo al jardín, volví, rápido miré los subject de los mails, algunos tuits y mensajes que tenía en facebook. No contesté nada me fui a la casa a prepararme un mate y recién después sentarme a responder y de a poco, mate de por medio, ir entrando en lo laboral.

No llegó a cortar la pava eléctrica que se me cortó la luz. Me asomo a la calle a ver si es general o es sólo en casa. No, es general. Bueno, termino de calentar el agua para el mate sobre el fuego. Voy al baño y toco la perilla de la luz como esperando que justo en ese momento vuelva o que tal vez con esa acción la luz va a volver. No, no vuelve.

Me siento con el mate, agarro el ipad, %15 de batería. Al rato ya tomé mate, ya se me murió el ipad, habría pasado una hora y algo, todavía no eran las 10 de la mañana.

A las 11 ya no sabía qué hacer y tenía mucho para hacer pero necesitaba luz e internet.

12 del mediodía ataque de abstinencia.

12.30 me conecto a internet. Reviso todo de nuevo, más mails, más mensajes en facebook, twitter. Vuelvo a dejar todo y me voy de nuevo por el mate. Cuando pasaba el agua de la pava al termo pensaba en esa pregunta de qué te llevarías a una isla desierta. Sin dudarlo me llevaría internet, una isla desierta pero con wifi y una notebook, una pc o una tablet.

Vuelvo con el mate a sentarme en la compu y me encuentro con esta nota en Pijama Surf.

Paul Miller

Paul Miller decidió, a sus 26 años, clausurar su intensa vida digital para envolverse en un arduo experimento; al final de está etapa el ex-célibe nos comparte sus lecciones y vivencias.

Una parte de mí estaría encantada con la posibilidad de presentarme como el protagonista de está crónica, pero no es el caso. En lo personal considero que Internet ha revolucionado la realidad humana, desde procesos cognitivos que se llevan a cabo a nivel neuronal, hasta múltiples hábitos sociales, patrones económicos y vértices de la conciencia. Sin embargo, también he presenciado el lado oscuro de esta apasionante herramienta: compulsividad, reemplazo digital de encuentros físicos, atracción desbordada por ‘vivir’ frente a una pantalla, etc.

De acuerdo a lo anterior, solo quiero aclarar que el desear que las siguientes vivencias fuesen mías se debe a que me intriga imaginar el efecto que ‘desconectarme’ de la Red, por un periodo largo, podría tener en mí –pero también porque si este caso fuese una anécdota personal, ello querría decir que mi castidad internetera ya habría terminado.

Paul Miller tenía 26 años, residía en Nueva York y, como es de suponerse, llevaba una intensa vida digital.  Tras haber circulado por distintos oficios, entre ellos diseñador web y escritor para medios de tecnología, contempló la posibilidad de tomarse un descanso de la vida que llevaba, empezando por desconectarse por completo de Internet. Para su sorpresa, y por si su motivación místico-existencial no fuese suficiente, recibió una oferta del popular tecnodiario The Verge –con el cual ya trabajaba como articulista–, para compartir actualizaciones desde su celibato digital, lo cual le evitaría tener que idear cómo ganarse la vida durante su año ‘sabático’.

A principios de 2012 yo tenía 26 años y ya estaba exhausto. Necesitaba un descanso de la vida moderna –esa rueda de hámster alrededor de las bandejas de entrada de tu correo electrónico y el constante flujo de información desde la WWW, que parecían consumir mi cordura. Quería escapar.

Pensé que tal vez Internet era un estado contranatural para los humanos, o al menos para mí […]. Dejé de reconocerme a mí mismo más allá de un contexto de ubicua conexión e infinita información. Me preguntaba qué más había en la vida. Quizá la ‘vida real’ estaba esperando para mí al otro lado del navegador.

Tras la oferta de The Verge, Miller decidió agregar un enfoque antropológico a su misión:

Como redactor de asuntos de tecnología me dedicaría a descubrir lo que Internet había provocado en mí a lo largo de los años. A entender la Red, estudiándola a distancia. No solo me convertiría en una mejor persona, sino que ayudaría a todos a hacerlo. Una vez que hubiésemos entendido las maneras en las que Internet nos ha corrompido, entonces finalmente podríamos contraatacar.

El comienzo de la aventura auto-impuesta fue radiante. Paul bajó de peso, escribió en pocas semanas medio libro, leía mucho, jugaba frisbee, andaba en bicicleta y la gente constantemente le remarcaba su buena apariencia. Su concentración mejoró de forma notable, con mucho mayor frecuencia lograba ‘vivir el momento’ y estaba mucho más atento a las necesidades de la gente a su alrededor, por ejemplo, su hermana. En síntesis, durante los primeros meses del ejercicio, todo indicaba que la hipótesis inicial era correcta, que abandonar la vida digital conllevaba algo así como la purificación del ser.

Con el tiempo las delicias de la castidad web comenzaron a diluirse.

Para finales de 2012 había aprendido a secuenciar la toma de malas decisiones sin estar en-línea. Abandoné mis hábitos positivos, y descubrí nuevos vicios off-line. En lugar de canalizar el aburrimiento y la falta de estímulos hacia el aprendizaje y la creatividad, me volqué al consumo pasivo y el retraimiento social.

Al parecer la clave a los problemas cotidianos (y existenciales) que enfrentamos actualmente no reside en nuestro potencial abuso de las tecnologías digitales, tampoco en las largas horas que dedicamos a redes sociales, foros, chats, o alguna de sus variables. De acuerdo con la experiencia de Paul, los malos hábitos que detectamos en nosotros no son en lo absoluto exclusivos de nuestra vida en línea. En el momento en que dejar Internet no fue más una novedad, entonces su palacio off-line se derrumbó.

Tal vez el problema radica en lo rutinario, compulsivo y automatizado que puede ser nuestro esquema de vida –sin importar que hayan o no tuits de por medio. De algún modo me remite al caso del adicto que al dejar de consumir su sustancia habitual cree que automáticamente todos sus problemas se resolverán, cuando en realidad el problema fundamental no es en sí su adicción (independientemente de que juegue un rol determinante), sino aquellos actos que la producen y los que son producidos por ella.

Si bien, como mencioné al principio, han surgido una serie de efectos negativos alrededor de la revolución digital –como suele suceder con prácticamente cualquier otro exceso–, lo cierto es que a fin de cuentas y desde un particular punto de vista, las tecnologías digitales son tan humanas o artificiales como cualquier otra cosa. En este sentido me parece genial un comentario que el teórico web Nathan Jurgenson le compartió a Paul: “Existe mucha realidad en lo virtual, y mucha virtualidad en la realidad”. Y es que en realidad no podemos disociarnos de nuestra esencia humana a pesar de estar inmersos en comunidades virtuales o recurrir constantemente a dispositivos móviles. Y a la vez, por más que vayamos a recluirnos a un bosque (lo cual les aconsejo ampliamente), en realidad nuestra percepción y la forma de procesar nuestro entorno está también permeado por nuestros hábitos digitales –a fin de cuentas Internet ha cambiado nuestra forma de entender las cosas.

En lo personal, a pesar de que este valiente joven neoyorquino concluyó que no se requiere abandonar la vida digital para sacudir tu conciencia y cimbrar tu vida en pro de la evolución, debo confesar que esta extravagante posibilidad no deja de intrigarme –quizá responda a una pincelada de romanticismo sepultado bajo millones de estimulantes bits. Pero también la historia de Paul me recordó la premisa que apunta a que somos capaces de andar nuestros respectivos caminos evolutivos respetando nuestro propio contexto: para practicar, por ejemplo, Zen, no es requisito raparte e irte a vivir a un monasterio en las montañas niponas. De hecho, tal vez el mayor reto frente al Zen para un joven occidental, digitalizado, expuesto a eufóricos flujos de data y miríadas de estímulos, radica precisamente en adaptar, y ejercer, esa filosofía de vida a su realidad cotidiana.

En fin, les recomiendo que lean las múltiples crónicas emitidas por Paul Miller desde su exilio de Internet –o que al menos reflexionen en ellas, ejercicio que posiblemente inducirá un auto-análisis de tu vida cotidiana y tus prácticas digitales. Supongo que al final lo que importa es ser capaz de observarte, de entender lo que estás haciendo, y de tener un sueño en la mira, sin importar lo que a este le depare. Recordemos que en el camino mismo está la recompensa (o algo así).

Twitter del autor: @paradoxeparadis 

Manifiesto de las narrativas transmedia

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Un grupo de profesionales e investigadores está difundiendo el Transmedia Manifesto, un documento que resume en 11 principios o tesis los fundamentos de las narrativas transmedia.

El arte de contar historias siempre ha estado sujeta a cambios. Mediante el proceso de digitalización y la convergencia de los medios de acompañamiento, ahora estamos a punto de dar un salto cuántico. Ya no somos espectadores, oyentes, lectores, usuarios o jugadores. Hoy, todos experimentamos, y esos roles y comportamientos cambian de acuerdo a la forma en que utilizamos y nos acercamos a estos medios.

Con esta realidad en mente, queremos aprovechar esta oportunidad para proponer once tesis sobre el futuro de la narración:

Thesis 1
Claiming reality
Fiction supersedes reality, becoming as immersive as possible.
Thesis 2
Rabbit holes
The story offers multiple entry points to the experiencer, depending on the medium and situation in which it is used.
Thesis 3
Story universe
The experiencer no longer follows one dramatic thread but chooses among several intersecting storylines, which merge into a single story-universe.
Thesis 4
Interactivity
Experiencers communicate with each other and with fictional characters thereby actively participating in the story and influencing its overall arc.
Thesis 5
Usergenerated content
The story-universe enables the experiencer to contribute creatively at selected points of the story.
Thesis 6
Transmediality
The story-universe does not limit itself to one single medium but takes advantage of the strengths of every medium to create something new out of their symbiosis.
Thesis 7
Location based storytelling
The experiencer becomes the vehicle of fiction by visiting real places where parts of the story-universe unfold.
Thesis 8
Lean back, lean forward
The story-universe attracts different types of experiencers by offering a variety of roles for more active and more passive media users.
Thesis 9
Infinitude
The story-universe has the potential to become a breeding ground for a neverending story through sequels, spin-offs and perpetual re-use of story-elements.
Thesis 10
Multipayment
The diversification of storytelling enables the freemium-payment-model, which prompts multiple contributions per experiencer.
Thesis 11
Collaborative work
The story-universe is developed in collaboration by a versatile and interdisciplinary team, whose range of skills can meet the demands of experience-based storytelling.

Me gustan mucho estos principios, son las búsquedas que vengo realizando en mis últimos trabajos. Historias contadas a través de múltiples medios, historias que parten de la localización.

Ahora, como hice yo, pueden firmarlo en la web del manifiesto.