2011

Termina el 2011 y tengo varios trabajos sin terminar y que inevitablemente pasarán al 2012.

Pensando en una especie de balance del año en lo laboral, puedo decir que ha sido productivo y también que me han pasado esas cosas que ya había olvidado nos pasan a los diseñadores, esas cosas que años atrás me habían llevado a dejar de trabajar comercialmente con el diseño. Desde que empezó el 2011 se me fueron sumando trabajos que nunca cobré, trabajos que no cobraba pero tenía que esperar y seguir trabajando para cobrar y por supuesto también cobré muchos otros trabajos y sin problemas. El 2012 me dedicaré a estos últimos, a cobrar por los trabajos que haga o que los haga otro, a tratar de poner las cosas en claro desde el primer contacto y después a respetarlo.

Mientras pensaba todo esto, me crucé con este post que resume en gran parte lo que pensaba sobre este año y sobre la manera de relacionarse con los clientes, sean privados o el estado que este año los sufrí a todos.

Los que me quedan para empezar el 2012 son de los cobrables así que tal vez sea una manera de empezar el cambio.

“Sin duda uno de los grandes males de cabeza de todo diseñador gráfico son los cambios y más cambios realizados por los clientes, muchas veces sin criterio ni un objetivo claro, dando bandazos de un lado a otro, pensando que los diseñadores no tenemos nada mejor que hacer que perder el tiempo con sus sandeces, claro está, sin incrementar ni un peso la factura por el trabajo.

En parte, soy de los que piensa que la culpa es nuestra, que aceptamos quizás por costumbre, quizás por miedo a perder al cliente, todos esos cambios sin decirle al cliente que todo eso supone unas horas extra de trabajo y que por tanto eso hará que la factura no tenga el mismo importe. Por contra, también soy consciente de que el diseño gráfico que nosotros entendemos por el “FUNCIONA o NO FUNCIONA”, el cliente muchas veces lo entiende con un “ME GUSTA o NO ME GUSTA” y cuando entramos en el mundo de los gustos, jodidos estamos. También soy consciente de que todo trabajo es mejorable y que hay veces que un cambio puede ayudar a mejorar el resultado final, pero en muchas ocasiones, por no decir la mayoría, los cambios de los clientes no van encaminados a mejorar el resultado, sino  simplemente van encaminados a probar y probar por si suena la flauta, y esa no es una manera lógica de trabajar ni diseñar una imagen de marca, una linea de aplicaciones, etc. y la prueba es decirle al cliente cuando pida un cambio, que no hay problema, que en un ratito le envías un presupuesto de lo que pide y en un 80% de los casos como mínimo, veréis que al final no hace falta hacer los cambios y que lo que antes no acababa de ajustarse a las necesidades del cliente pasa a ser perfecto y justamente lo que el cliente quería.”

Jordi Soro

fuente: http://jordisoro.visibli.com/share/XMOFq6

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